Gran Canaria, el continente en miniatura

Playa de Amadores - Gran Canaria

La isla de Gran Canaria es un continente en miniatura, una isla redonda, de clima siempre cálido, una isla de contrastes y de playas de arena fina y rubia.

Gran Canaria es la isla de las puertas abiertas y de las mezclas de cultura, donde se mantienen vivas las tradiciones locales.

Es un pequeño rincón en el Océano Atlántico donde encontrará de todo lo que siempre ha soñado para relajarse, divertirse y pasar las mejores vacaciones de su vida.

Macaronesia

Macaronesia (fuente wikipedia)

Pero es también una de las ocho islas del archipiélago canario, situado a 210 kilómetros de la costa occidental de África y a 1.250 kilómetros de la Península Ibérica.

Gran Canaria es un pedazo de Europa en la zona atlántica de la Macaronesia que forman, junto al archipiélago de las Islas Canarias, otros cuatro archipiélagos, Azores, Cabo Verde, Madeira, Islas Salvajes y parte de la costa africana (entre la costa del Sáhara Occidental y el río Gambia, aproximadamente).

Gran Canaria es la segunda isla mas poblada del archipiélago, cuenta con casi ochocientos cincuenta mil habitantes, dispone de una gran actividad económica y es una isla muy cosmopolita, lo que hace que sus gentes sean de carácter abierto y de gran diversidad cultural.

En esta isla, se encuentra la ciudad más poblada de las ocho islas Canarias, la primera ciudad del Archipiélago, Las Palmas de Gran Canaria.

Como todo el archipiélago, la isla es de origen volcánico, redonda con un apéndice en forma de península en su extremo norte, denominada Península de La Isleta.

La isla tiene una superficie total de 1.560 kilómetros cuadrados, el 43% del territorio está protegido y posee además casi 60 kilómetros de costa ocupada por playas de arena fina y rubia.

Su punto más alto, el Pico de las Nieves (1.949 metros), vigila al Roque Nublo, monumento natural y emblemático para los grancanarios, situado en el centro de la isla a 1.813 metros sobre el nivel del mar.

Una gran masa montañosa en el centro de la isla delimita dos grandes zonas muy diferentes por su clima y paisaje, que para los isleños es simplemente el Norte y el Sur.

En el Sur, se sitúan las playas mas bonitas y arenosas de la isla, como Playa del Inglés o las Dunas de Maspalomas, en el Oeste y Suroeste dominan los grandes y escarpados acantilados y en el Norte se entremezclan pequeñas playas y recónditas calas.

La delimitación geográfica del Norte y Sur, también delimita el clima de la isla. Cada zona ofrece microclimas que permite pasar en poco tiempo de las zonas cálidas de la costa a las templadas en medianías o atravesar valles y bosques subtropicales o alcanzar la cumbre fría y, hasta en ocasiones, nevadas.

Esta variedad climática proporciona a la isla el sobrenombre de “continente en miniatura”.

La temperatura media no supera, la mayor parte del año, los 24 grados centígrados y la del mar oscila entre los 18 y los 22 grados.

Estas temperaturas tan agradables, junto a la orografía del terreno y a las magníficas comunicaciones permiten visitar Gran Canaria en cualquier época del año, ofreciéndole un cómodo y agradable paseo donde podrá pasar de la arena rubia de las playas, a los frondosos bosques en muy poco tiempo; o del cálido clima costero a temperaturas invernales en las cumbres.

En Gran Canaria el visitante encontrará la hospitalidad de sus gentes acostumbrada al continuo trasiego de personas y culturas de todas partes del mundo, dado que es un puente entre Europa, América y África.

Favorecidos por el eterno clima primaveral y las riquezas naturales, los isleños disfrutan de un alto nivel de calidad de vida, con una población joven y con una formación a la par que el resto de los países europeos.

Precisamente, esta multiculturalidad, imprime a los grancanarios una diversidad lingüística dentro del castellano y que al visitante siempre llama la atención.

El dialecto canario está plagado de términos de origen inglés, francés o árabe, así como de procedencia americana. También se utilizan muchos diminutivos y expresiones cariñosas (como “mi niño” o “chacho”).

La llegada de personas de todas partes del mundo se remonta al primer milenio A.C. aunque el desarrollo como potencia turística hay que buscarlo a finales de los años cincuenta del siglo XX.

Los orígenes de las Islas Canarias se entremezclan con mitos y leyendas y las teorías científicas. Ya en la época clásica encontramos referencias a Gran Canaria y las investigaciones sobre los primeros habitantes marcan una clara vinculación con la costa noroccidental del continente africano y el entorno cultural de los bereberes que colonizaron la Isla a mediados del primer milenio A.C. A partir de ahí la llegada de distintos pueblos a Gran Canaria no ha cesado.

La incorporación a la Corona de los Reyes Católicos se realizó en el último tercio del S.XV, no sin oponer resistencia la población aborigen de la isla. Tras cinco años de luchas, Pedro de Vera concluyó la conquista de la isla, primero con el desembarco y construcción del Real de Las Palmas, hoy capital insular, y posteriormente, con el sometimiento total de los aborígenes del Norte y la campaña de pacificación en el Sur.

Desde ese momento la Corona de Castilla infiltra en Gran Canaria el tejido social, político y económico, mientras la capital se convierte en el centro administrativo y centro de los designios del Archipiélago con el Obispado de Canarias, Tribunal de la Santa Inquisición, Real Audiencia de Canarias, entre otros.

Este despunte se frena en el S. XVII tras el freno de las exportaciones agrarias a América y Europa hasta que, a mediados del XIX, la instauración de los Puertos Francos, un régimen económico que favorece las relaciones comerciales del Archipiélago con el exterior con exenciones fiscales y facilidades para el libre comercio permite convertir a las islas en una zona atractiva para el comercio. En esta época recalan en las islas las compañías navieras inglesas y el comercio con América y Europa recibe un impulso que ya no se ha frenado.

En la actualidad y con la incorporación de España y Canarias a la Unión Europea y por su condición de islas, el Archipiélago dispone de un régimen económico propio estipulado en la Ley de Régimen Económico y Fiscal.

El auge económico del XIX y el continuo tráfico de buques ingleses, permiten a Gran Canaria el desarrollo de la actividad turística, eje actual de la economía insular. Gran Canaria comienza a ser popular entre los europeos como centro de descanso para turistas y enfermos y las navieras acondicionan sus barcos para viajeros. Estas mismas compañías navieras inglesas impulsan la creación de hoteles en la Isla, entre ellos el Hotel Santa Catalina (1890) en Las Palmas de Gran Canaria y que, aún hoy, es el hotel más emblemático de la capital. En su entorno se crea también un entramado arquitectónico urbano que mantiene sus huellas en la capital de la Isla.

Las posteriores guerras europeas frenan el desarrollo del turismo que debe esperar hasta 1957 para ver llegar al primer vuelo de la compañía sueca Transair AB con sus 54 plazas ocupadas, y se convierte en el primero de una serie de vuelos charter con el que Gran Canaria inicia el turismo organizado.

Hoy en día, la oferta turística no para de crecer y Gran Canaria es, no sólo un continente en miniatura por su clima y orografía, sino porque ofrece a quienes la visitan todo un mundo de posibilidades para disfrutar del descanso o de sus aficiones.

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